MIRADOR AVES ALMARDA

NATURALEZA Y AVISTAMIENTO DE AVES

Te gusta pasear por  la naturaleza? Este es tu plan! Disfruta de los estanys Almardà y la Marjal de Almenara y su entorno paisajístico junto a la  costa mediterránea. Ideal para runners, para pasear o hacer trayecto en bici, en pareja, en familia,… tú decides!

Constituye un paraje muy atractivo por la confluencia de ecosistemas que le permiten combinar playa con zonas de marjal, saladar, reservas de flora y fauna junto a cultivos tradicionales.

Los Estanys de Almardà – Almenara son balsas de agua dulce procedente de los acuíferos de la Sierra de Espadán que emerge de forma natural por los ullals (ojos).  Son los restos de las antiguas albuferas que se extendían desde el río Mijares, en Castellón hasta el Río Palancia. Además, los alrededores mantienen parte del paisaje agrícola tradicional, con cultivos de arroz en primavera-verano y amplias zonas inundadas en invierno.

Os mostramos 3 recorridos:

Ruta 1: El punto de inicio está en un saladar en el que confluyen cuatro canales de agua dulce y salada. El saladar nos conduciría hasta lo que se conoce como la Gola, un desagüe natural de agua que regula la salida de ésta al mar. En este primer recorrido es muy interesante visitar el sistema dunar de la playa de Almardà, que se prolonga durante dos kilómetros hasta la playa de Canet d’En Berenguer con llamativos cambios de color que recibe de la vegetación que nace allí. Son dunas que pueden llegar a alcanzar los cuatro metros de altura y que impregnan a este segmento de costa de una virginidad y un exotismo que llama la atención.

Ruta 2: Nos llevaría de nuevo a la Casa Penya para coger el camino de Cantarrana y adentrarnos en la reserva de fauna, en pleno corazón del humedal, donde se puede disfrutar de distintas especies de aves y ahora sobre todo de un espectáculo único, el del cortejo, propio de la época de reproducción. Entre las aves que encontramos y que podemos observar a través de los tres miradores que alberga esta reserva destacan el Fumarell, las Cigüeñuelas, el gallo de cañar o los Moritos, la mayor parte protegidos o en vías de extinción.

Esta visita finaliza en la microreserva de flora que está situada dentro de la misma zona. Esto nos lleva a más de 30 hectáreas inundadas de agua, junto a las turberas, a las que se accede a través de una alfombra amarilla, que proyecta una extensa plantación de lirios de este color plantados a modo de pasillo.

El olor de esta planta junto al de azahar de los naranjos, unos metros más allá, crean un ambiente único, en plena naturaleza; una calma en muchos momentos sólo interrumpida por un pato chapoteando en el agua o el sonido de los pájaros revoloteando para el cortejo.

Ruta 3: Dentro de este recorrido es el que resurge en el camí de L’Assagador de Quartell, situado a escasa a distancia pero al que también se puede uno trasladar en coche. Allí, a un lado de la carretera se vislumbran las tierras propias de cultivo, que ahora están siendo desecadas para la plantación de frutas y hortalizas de verano, mientras que al otro, se alza una de las más impresionantes lagunas de la zona, que alberga en momentos de nidación durante la primavera, más de un centenar de flamencos. Un espectáculo digno de presenciar.

De hecho, la belleza se prolonga a lo largo de todo el Camí de L’ Assagador con una sorpresa final: Un impresionante túnel de vegetación que supone una romántica oferta de paseo bajo imponentes olmos y moreras que no permiten ver el cielo y en el que se agradece por unos minutos su tenue y extraordinaria oscuridad.

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